En los meses previos a la boda es fácil caer en la tentación de probarlo todo: una crema nueva que alguien ha recomendado, una limpieza facial más intensa, un tratamiento que promete una piel perfecta. Se entiende, porque quieres llegar a la boda con la mejor piel posible, y precisamente por eso conviene tener cuidado.

Por qué no conviene cambiar la rutina de la piel antes de la boda

Lo mejor para tu piel en las semanas previas es seguir haciendo lo que ya hacías. La rutina que llevas usando todo el año es la que tu piel conoce y tolera, y cambiarla ahora solo añade una incógnita: un producto nuevo puede irritar o provocar una reacción justo cuando menos margen queda para que la piel se recupere.

Los tratamientos y procedimientos que es mejor dejar para después

Por la misma razón, no recomiendo en absoluto hacerte tratamientos agresivos antes de la boda. Nada abrasivo, como un peeling que levanta la capa más superficial de la piel, y nada invasivo, como los tratamientos con aguja. Todo eso puede esperar a después de la boda, cuando la piel tenga tiempo de reaccionar y recuperarse sin prisa.

Cómo empezar una rutina nueva con al menos seis meses de antelación

Si no sigues ninguna rutina y quieres empezar una, puedes, pero con un mínimo de seis meses de antelación. Ese tiempo sirve para comprobar que ningún producto te da alergia ni te provoca una reacción, y para cambiarlo con calma si pasa.

Por qué el ácido hialurónico y la vitamina C preparan la piel para el maquillaje

Cuando me preguntan qué rutina recomiendo, suelo aconsejar una que lleve ácido hialurónico y vitamina C. El ácido hialurónico hidrata la piel, y una piel hidratada recibe la base de manera uniforme; la vitamina C le da luz. Juntos hacen que el maquillaje se vea mucho más luminoso y fresco. Así, la mañana de la boda la preparación parte de una piel que ya está bien, y no de una piel que hay que rescatar.