En una boda de dos novias no preparo a dos novias iguales, ni las trato como si fueran un solo encargo. Cada una tiene su manera de ser, su estilo y sus gustos, y eso es lo que decide su maquillaje y su peinado. Así fue en Deià, en Mallorca, donde Ashton y Jordan, llegadas desde Estados Unidos, se casaron en Sa Pedrissa: las peiné a las dos en la misma villa, una junto a la otra, y ningún peinado se parecía al de la otra.

Organizar una mañana así despierta dudas que no aparecen cuando hay una sola novia: si os preparáis juntas o por separado, si vuestros estilos tienen que parecerse o quién ocupa el lugar de la madrina. Mi trabajo empieza por conoceros a cada una por separado, para que esa mañana las dos lleguéis a la ceremonia sintiéndoos vosotras mismas.

¿Cómo te organizas para maquillar y peinar a dos novias el mismo día?

Dos novias son dos preparaciones de novia completas, y cada una necesita su propio tiempo. Por eso calculo la mañana igual que en cualquier boda, contando hacia atrás desde la hora de la ceremonia, pero con dos novias dentro del horario en lugar de una, cada una con su piel, su maquillaje, su peinado y su momento para vestirse sin prisa.

En Deià trabajé sola, porque las dos novias se preparaban en la misma villa y el horario daba para las dos. Cuando no es así, porque cada novia se arregla en un sitio o porque con ellas se preparan muchas más personas, se forma un equipo. Así ninguna de las dos tiene que esperar su turno con el reloj encima.

¿Nos preparamos juntas o cada una por su lado?

Las dos opciones funcionan, y depende solo de cómo queráis vivir esa mañana. Hay parejas que quieren arreglarse juntas, compartir los nervios y verse durante toda la preparación, y otras que prefieren no verse hasta la ceremonia.

Prepararse juntas es lo más sencillo, y es lo que hicieron Ashton y Jordan en Deià. Si preferís hacerlo por separado, conviene que las dos estéis en la misma finca o en el mismo hotel, aunque sea en habitaciones distintas. Con cada novia en un lugar diferente, la logística se vuelve casi imposible para una sola persona, y entonces lo que funciona es que vaya un equipo y se divida entre las dos.

Valldemossa: las dos novias se prepararon juntas la mañana de su boda.

¿Tenemos que ir las dos con el mismo estilo?

No, y casi nunca conviene. Que vuestros looks sean de la misma boda no significa que tengan que ser iguales. A cada una la conozco por separado, con sus referencias y su manera de estar delante del espejo, y para cada una diseño un maquillaje y un peinado independientes.

En Deià se notaba desde el primer momento. Ashton tenía una melena larga y abundante y quería unas ondas románticas, casi de cuento; Jordan buscaba un recogido pulido, ordenado y elegante, que iba con el traje bordado que había elegido. Una llevaba una capa heredada de su abuela y la otra un traje, y en las fotos del final, brindando en el porche, cada una seguía siendo ella.

¿Y si no quiero un maquillaje ni un peinado de novia?

Es una opción tan válida como cualquier otra. Hace poco preparé a una novia muy discreta, que apenas quería maquillaje y no se sentía cómoda siendo la novia típica. Me di cuenta en la primera toma de contacto, durante la prueba, así que lo hablamos con calma y estuvimos de acuerdo en que lo que ella quería era exactamente lo que había que hacer.

Su maquillaje fue muy natural. Solo buscaba sacarle partido e iluminar algunas zonas de la cara, con las pestañas en un marrón natural, de modo que se viera ella y no un maquillaje. El peinado se hizo con su propio rizo, sin cambiarlo.

De esa boda no hay fotos ni nombres en esta web, porque ella no firmó la cláusula del contrato que autoriza a publicar imágenes, y eso se respeta al pie de la letra. Su caso sirve igualmente para contar cómo se hace.

¿Hacemos una prueba cada una?

Sí. Igual que cada una tiene su propio look, cada una tiene su propia prueba, y cada novia tiene su servicio de novia completo, con la prueba incluida. Es el momento en el que descubro cómo responden tu piel y tu pelo, y en el que se decide qué se va a hacer el día de la boda, de modo que esa mañana ninguna de las dos se encuentre con sorpresas.

Lo habitual es hacer las dos pruebas el mismo día, juntas en la misma habitación o cada una en la suya, según queráis veros o no. A veces hay que hacerlas en días distintos, por trabajo o por cómo encajan los viajes, y se organiza así sin problema, pero si se pueden hacer juntas, es lo mejor. Si vivís fuera de España, se buscan los días en que ya vais a estar aquí.

¿Puedes preparar también a nuestras madres?

Sí. En una boda lésbica, lo habitual es que las madres de las dos novias ocupen el lugar de la madrina, y las preparo con el mismo cuidado que a cualquier madrina. En Deià, la madre de Jordan hacía prácticamente de madrina y estuvo toda la mañana en la preparación, junto a su cuñada.

El resto de la familia se prepara como en cualquier otra boda. Si el grupo es grande, se suma un equipo, y yo sigo ocupándome de vosotras dos.