A esta boda no fui a peinar a la novia, sino a sus damas de honor. Era una destination wedding de gran formato: la pareja venía del Reino Unido para casarse en la Costa del Sol, la organizaba Sunshine Weddings Spain, y el grupo de damas era lo bastante numeroso como para que el trabajo pidiera un equipo, así que lo hice junto a Mar Armengol, y entre las dos nos encargamos de toda la peluquería de la mañana.

La preparación se hizo en una villa en La Cala Golf, y la boda se celebró después en Casa de la Era, una finca para eventos en Marbella, en un entorno precioso.

Casi todas pedían lo mismo: recogidos muy pulidos y con bastante estructura. No era solo una cuestión de gusto, sino de horas, porque empezamos muy temprano y la boda iba a alargarse durante todo el día, hasta la noche, con baile y celebración, de modo que cada peinado tenía que estar construido para durar.

Las damas de honor eran un grupo muy divertido, y la mañana transcurrió con una fluidez poco habitual cuando hay tantas personas que preparar. Tanto Mar como yo entendimos enseguida lo que buscaba cada una, y eso permitió que ninguna saliera con un peinado que no fuera el suyo.

Así, cada dama de honor llevó un peinado a su estilo, sin copiar el de las demás, y aun así el grupo se veía como un conjunto: la misma elegancia pulida repetida de distintas maneras, en un look armonioso de principio a fin.

En las fotos con los vestidos y los ramos en alto, los peinados conservan la forma y el pulido con los que salieron de la villa por la mañana, y todavía tenían por delante toda la noche de baile.

Casa de la Era, Marbella.