Todo empezó con un vuelo de Málaga a Mallorca, donde me esperaban dos novias. Ashton y Jordan venían de Estados Unidos para su boda en Mallorca, una destination wedding llena de simbolismo y de detalles que tenían sentido para ellas. Casarse tan lejos de casa y reunir allí a toda la familia es una decisión grande, y se notaba en el cuidado con que estaba pensado cada rincón.
La mañana de preparación fue en una villa privada de Valldemossa, y la celebración, en Sa Pedrissa, el hotel de Deià donde se alojaban, con unas vistas espectaculares sobre el puerto de Valldemossa.
Las dos tenían estilos muy distintos, y cada peinado de novia tenía que contar el suyo. Ashton es una novia muy femenina, con una melena larga y abundante, y buscaba unas ondas glam con un punto de fantasía romántica. En la prueba hablamos de que parecía un hada, y con esas ondas lo parecía de verdad.
Jordan, en cambio, quería un acabado pulido. Transmite una imagen elegante y ordenada, y su recogido fue igual: disciplinado, con todo en su sitio y sin perder elegancia.
Durante toda la mañana estuvieron también la madre de Jordan y su cuñada. La madre me pareció una mujer increíble, cálida, hogareña, cariñosa y alegre, con una energía casi despreocupada. No pidió nada en concreto: me dijo que ese día se dejaba llevar por lo que yo quisiera. Como ejercía prácticamente de madrina, sentí que su peinado de madrina tenía que reflejar todo lo que ella transmitía, y creo que se consiguió, porque estaba realmente impresionante. Su cuñada, muy jovencita, buscaba un peinado juvenil con un punto elegante, y con su pelo rojo parecía casi una rosa.
Toda la boda estaba llena de simbolismo. El traje de Jordan llevaba bordados, y sus zapatos tenían dibujos y estampados, todos con un significado para ellas. Pero la capa de Ashton merece una mención aparte. Ashton es de ascendencia pakistaní, y llevaba una capa pakistaní blanca con bordados dorados impresionantes, heredada de su abuela, que traía a la boda una parte de su historia familiar.
La boda fue en julio, en plena ola de calor en Mallorca, con muchísima humedad, y eso para un peinado es un reto serio: la humedad le quita forma a unas ondas y abre un recogido. Aun así, los peinados aguantaron el calor, como se ve en las fotos, gracias a cómo se preparó el cabello desde el principio.
La celebración fue en Sa Pedrissa, con toda la familia reunida. Los colores de la boda eran muy vibrantes, en la tarta, en el ramo y en las flores que decoraban el porche, y daban a todo un punto de fantasía que hablaba de alegría y de familia.
Y por encima de todo, la complicidad. Entre ellas dos y entre toda la familia había un cuidado y un respeto como pocas veces he visto, y el amor se respiraba en cada rincón.
Al final brindaron en el porche de Sa Pedrissa, entre flores de colores y con toda la familia alrededor. Después de un día entero de calor, las ondas de Ashton seguían abiertas y el recogido de Jordan, en su sitio.







