Respuesta completa

Cuando una novia pregunta qué incluye el servicio, casi siempre está pensando en la mañana de la boda: el maquillaje, el peinado y la hora a la que tiene que estar lista. Esa mañana es la parte que se ve, pero el trabajo empieza bastante antes y sigue cuando ya he salido de la habitación.

Todo lo que incluye el servicio

El servicio empieza con una primera conversación en la que se repasa cómo es tu boda, dónde te vas a preparar y qué es lo que más te preocupa de ese día. Desde entonces te acompaño durante todo el año: me escribes cuando te surge una duda, me vas enviando las fotos que te gustan y te explico cómo cuidar la piel y el pelo en los meses previos.

La prueba está incluida. Siempre que es posible se hace entre uno y dos meses antes, y en las destination weddings la fecha se adapta a los viajes a España que ya tengas previstos. Se hace en el lugar que tú elijas, y en ella se deciden el maquillaje y el peinado, corrigiendo lo que haga falta hasta que estés contenta. El día de la boda llego con el material preparado y los tiempos ya calculados, y te preparo en tu casa, en el hotel o en la finca.

El kit de retoque del maquillaje, preparado con los tonos de la prueba

El servicio de maquillaje incluye además un kit de retoque, que te entrego el día de la boda. No es un neceser cualquiera: los tonos se eligen el mismo día de la prueba, así que dentro van lo que se haya elegido para tus labios, tu colorete y tus polvos fijadores, exactamente los que se decidieron para ti. Lo completan papel absorbente, un espejo pequeño y un neceser de higiene para desmaquillarte al final de la noche. Con él puedes retocarte entre una foto y otra sin tener que buscar a nadie.

Por qué el colorete suele ser lo primero que necesita un retoque

Durante la boda te abrazan y te besan en las mejillas una y otra vez, y cada uno de esos gestos se lleva un poco de color justo donde está el colorete. La piel sigue bien, pero la cara pierde algo de vida, y en las fotos de la noche se nota.

Por eso en el kit va una pequeña muestra de tu colorete: basta con devolverle a la mejilla un poco de intensidad para que el maquillaje vuelva a verse como por la mañana. Con el labial pasa algo parecido, porque las texturas cremosas que se llevan hoy son muy cómodas pero duran menos, y tenerlo a mano permite retocarlo las veces que haga falta.