Hay novias con un tatuaje que prefieren que no se vea el día de su boda, porque el vestido de novia lo deja al aire: en la espalda, en el hombro o en la muñeca. Se puede tapar, aunque conviene que sepas hasta dónde llega el maquillaje.
Cómo se tapa un tatuaje con capas finas de maquillaje
Un tatuaje se tapa por capas, con una técnica que en el oficio se llama layering. En lugar de poner mucho producto de una vez, se aplican capas finas una encima de otra, hasta que el color del tatuaje deja de verse y la piel queda del mismo tono que la que lo rodea. Una sola capa gruesa se notaría a simple vista; varias finas se funden con la piel.
Por qué algunos tatuajes son más difíciles de tapar que otros
No todos los tatuajes se tapan igual. Cuanto más pigmentado y más oscuro es, más difícil resulta, porque hacen falta más capas para que el color deje de verse; y cuanto más grande, más superficie hay que cubrir. Por eso en la prueba también se prueba el tatuaje: se tapa, se observa cómo reacciona la piel de esa zona al maquillaje y, según el resultado, se decide si se tapa el día de la boda o no.
Por qué la cobertura puede perder intensidad a lo largo de la boda
Aunque quede bien tapado por la mañana, no se puede garantizar que la cobertura dure intacta toda la boda. Un tatuaje suele estar en una zona que roza con todo: con el vestido, con los brazos que te abrazan, con las manos que se apoyan en tu espalda en una foto. Cada roce se lleva un poco de producto, y con las horas el tatuaje puede volver a intuirse. Es mejor saberlo desde el principio y contar con ello.