Con la fecha cerca y la agenda llena, hay novias que se preguntan si la prueba es imprescindible. Casi siempre lo es, y no solo por lo que se ve en el espejo ese día.
Para qué sirve la prueba, además de ver el resultado
Lo evidente es que la prueba sirve para que estés conforme con lo que se va a hacer: ves el maquillaje y el peinado puestos y decides si son lo que imaginabas. En la misma prueba se eligen también los tonos de tu kit de retoque.
Para mí hay algo todavía más importante, que no aparece en las fotos del resultado: la prueba es el día en que conozco cómo se comportan tu piel y tu pelo. Cada piel recibe el maquillaje a su manera, y cada pelo responde de forma distinta a la forma que se le da y a los productos que lo sujetan. Eso solo se descubre trabajando sobre ti, y es lo que me permite afinar mucho el resultado el día de la boda.
Cuándo se hace la boda sin prueba previa
Solo se prescinde de la prueba cuando es imposible coordinarla. Ocurre con novias que viven lejos y llegan con el tiempo muy ajustado: entre el aeropuerto y la mañana de la boda no cabe una prueba.
Son casos muy poco frecuentes. Cuando ocurren, la mañana de la boda parte de las fotos y de todo lo que la novia me ha ido contando, y cuanto más clara trae la idea, más fluida resulta, como pasó en una boda en el Cortijo Pedro Jiménez, en Casares.
Por eso, siempre que se puede, la prueba se hace. Es la manera de llegar a la boda con todo decidido y con tu piel y tu pelo ya conocidos.